Un microrrelato

Cuando salió de las duchas, ella ya no estaba. Camino del estadio mientras la hinchada les animaba desde las aceras creyó adivinar su presencia. Era una sensación que antaño siempre le acompañó guiándole en su carrera pero que solo había vuelto a sentir en contadas ocasiones.
Ese día, en las duchas, la pudo recordar claramente, rememoró las reuniones del sábado en casa del entrenador para repartir las bolsas de las equipaciones y de los balones, y para ver antes de salir, todos los chavales amontonados, los dibujos del Naranjito, como una pausa entre dos momentos mágicos: el partido matinal con el colegio y el vespertino con el equipo del barrio.

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